Nuevo curso, nuevos retos

Empieza el curso escolar… y el político. Casi para todos, este mes representa el comienzo de algo nuevo. Septiembre deja atrás las particularidades del verano para devolvernos a la realidad del día a día con nuevos proyectos y aquellos que no pudieron materializarse antes. El Ayuntamiento de Almassora no ha dejado de trabajar en julio ni agosto, ninguna institución debería hacerlo, pero vuelve a la carga con retos importantes y yo misma me encargaré de ir contándoselos en esta sección desde hoy  mismo.

De sobra es conocido por todos el problema que arrastra el colegio Regina Violant. Desde 2006 opera en barracones que nacieron llamándose provisionales y que han marcado a varias generaciones de vecinos de Almassora. Después del concurso público y la adjudicación, la empresa encargada de las obras las ralentizó en un intento por modificar el presupuesto del contrato al alza. De haberse ajustado a las condiciones establecidas y firmadas en su día, más de 600 pequeños estarían preparándose para estrenar un colegio digno, un colegio de verdad.

Este contratiempo del que no es responsable la Generalitat Valenciana (que reservó los 5,1 millones de euros necesarios para la obra y la sacó a concurso después de varias legislaturas de gobiernos del PP sin nada más que promesas), ni el Ayuntamiento de Almassora (que sólo puede ocuparse por ley del mantenimiento de los colegios) nos ha llevado a múltiples gestiones para minimizar el impacto para la comunidad educativa de otro año en aulas de plástico.

Abrir un colegio es uno de los proyectos más satisfactorios para un alcalde. Nada me haría más feliz al frente del Ayuntamiento de Almassora que ver a los alumnos del Regina Violant (y a los del Santa Quitèria) estrenando un colegio en condiciones. Pero mientras actuamos como intermediarios entre las familias y la Conselleria de Educación para saber el desenlace de este bloqueo que esperamos tenga los días contados, la actividad continúa en el consistorio.

El departamento de Urbanismo, que en su día redactó el diseño del Regina Violant y posteriormente aceptó la dirección de obra para acelerar la obra, tuvo que desatender otras cuestiones a las que ahora volveremos. Y en este punto tiene un papel destacado la EDUSI, la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado, o lo que es lo mismo, la recepción y gestión de los 5 millones de euros que nos ha concedido la Unión Europea (la cantidad límite a la que podíamos aspirar) para invertir en el urbanismo de Almassora. El Ayuntamiento aportará idéntica cuantía. En total, 10 millones de euros para diseñar la Almassora del futuro siguiendo las reglas que marca Europa: movilidad sostenible, transporte público, accesibilidad, priorización del peatón…

Por este motivo la práctica totalidad de los departamentos municipales se volcarán en los próximos meses (algunos ya están en ello) para presentar los proyectos, cumplir los plazos, velar por su legalidad, etc. y que la UE aporte las cantidades comprometidas. Por ello auguro un desenlace del año con obras tan importantes como la remodelación de la calle San Jaime para convertirla en un bulevar y la ampliación del carril bici por Boqueras. En el urbanismo bien entendido, alejado de las obras faraónicas, arranca el curso para Almassora.

Merche Galí

Alcaldesa de Almassora

Publicado en Levante de Castelló el 10 de septiembre de 2017

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