Un tiempo nuevo para la educación en Almassora

La noticia de la inclusión del CEIP Santa Quitèria de Almassora en el plan de centros educativos de la Generalitat Valenciana pone punto y final a décadas de olvido de nuestro municipio en cuanto a educación se refiere. La política educativa a la que nos tenía acostumbrados el gobierno valenciano del Partido Popular se basaba en dos pilares: barracones y promesas. Apenas medio año después del cambio, el Consell que lidera Ximo Puig ha escrito una página nueva que se asienta sobre hechos y prioriza la calidad de la enseñanza.

Ésta empieza por dignificar las aulas en las que estudian nuestros niños. Hemos podido comprobar, ahora sí, que los alumnos del colegio Regina Violant no tendrán que sufrir otra década en clases de plástico gracias a la sensibilidad del ejecutivo autonómico. El contrato con la empresa está firmado. No hay mayor aval que ese para garantizar que las máquinas por fin trabajarán en el solar de la antigua Garrofera.

Saber de esa realidad fue el mejor regalo que obtuvimos como Grupo Municipal Socialista la pasada Navidad. Pero aún así no dejamos de trabajar para prever otras realidades que afectan a la comunidad educativa. Es el caso del IES Álvaro Falomir, donde los barracones llegaron cuando aún no habíamos cambiado de siglo y ahí continúan. Será por poco tiempo, nos avisan desde el gabinete que dirige la consellera María José Salvador en Valencia. Y lo agradecemos nosotros en nombre de todas las generaciones que se han visto condenadas a esa provisionalidad que se llama más de 15 años.

No es el único centro que se verá beneficiado por la nueva sensibilidad política. El colegio Embajador Beltrán, emblema de la enseñanza infantil y primaria con décadas de historia, será objeto de una reforma integral que mejorará las prestaciones para seguir mirando al futuro en un espacio renovado y acorde a los tiempos que vivimos.

Y nuestro último agradecimiento, y quizá uno de los más sentidos, al Consell de Ximo Puig es la seguridad de que el colegio Santa Quitèria no desaparecerá. Es más, continuará ofreciendo la enseñanza pública de calidad a la que nos tiene acostumbrados, pero lo hará en un edificio digno, el que se asentará a la espalda de los Servicios Sociales a partir de 2017. Para aquellos que prefieren no echar la vista atrás, es momento de recordar que la pérdida de una línea educativa y las idas y venidas a los tribunales de quienes nos precedieron en el gobierno local pusieron en la cuerda floja al más reciente de nuestros colegios. Será reciente, pero no ha escapado a la desidia educativa del PP: desde 2010 en barracones.

Ahora comienza un tiempo nuevo para todos ellos porque el Consell ha atendido todas las reivindicaciones que hemos defendido los socialistas en Almassora.

Hoy coincidimos con la Generalitat Valenciana en que es cuestión de hechos, no de palabras.

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